Ultimo día de invierno

El tiempo pasa más rápido que nunca antes para mi, muy a pesar de las dificultades en las que nos encontramos últimamente.

Los momentos se vuelven fugaces, y mis intentos de hacerlos ralentí son cada vez más devorados por mi falta de tiempo.

La vida se nos escapa de las manos, y no nos damos cuenta, cada respiro, cada parpadeo, cada emoción vibrante, es una parte de vida que ganamos y al mismo tiempo perdemos.

Como cada cumpleaños, sumamos años, restamos la vida misma, y aun así seguimos sin realizar a qué punto estamos perdiendo, perdiendonos.

Puede sonar tedioso, pero casi siempre se necesita perderse para encontrarse, o para encontrar eso que sabemos que queremos o que tal vez ni idea tenemos, y el tiempo corre en contra, porque no sabe esperar.

El invierno se termina y solo siento que voy dando paso en círculos, sin realmente avanzar, luchando para no vivir en temor por un virus que nos amenaza, o por el miedo de no poder estar al lado de las personas que amamos en estos momentos que la vida parece más frágil que nunca.

El invierno se va y no se lleva todo esto, los meses a venir aun siguen inciertos, pero las emociones que nos invaden están más despiertas que nunca.

Publicado por lamujerdelparaguasrojo

Mujer, madre. Aprendiz de la vida, coleccionista de momentos. Pequeños grandes placeres. Un día a la vez.

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